“Estamos sufriendo el deterioro de los contratos en función del precio de los insumos, contratamos las obras a un precio y el deterioro se produjo por la suba de los insumos” explicó el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción Formosa, Darío Di Martino.
Dijo que esta situación fue soportada por las empresas “hasta cierto límite” pero ahora, esa “capacidad financiera” de las constructoras “está agotada y estamos esperando la reestructuración de precios para que podamos proseguir al ritmo que se debe” las obras.
En mayor o menor medida, esta es una situación generalizada en todo el país que implica, al disminuirse el ritmo de obras, una consecuente merma en la compra de materiales y menos personal necesario lo que, en el caso de Formosa es más significativo ya que las empresas constructoras locales son pequeñas y están sostenidas por el obrero y no por grandes maquinarias, precisó el dirigente.
Di Martino reveló en FM Aspen que el ritmo de ejecución en el caso de las viviendas ha disminuido en el orden del 45% y, en promedio, toda esta situación no deseada ha provocado una cesantía de personal de entre el 40 al 60 por ciento, tema que espera ser abordado con autoridades del IPV por la Cámara y representantes de la UOCRA; a quienes también preocupa este asunto.
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